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Las bombas de calor son un gran desconocido para el público general, pero son máquinas de alto rendimiento que sirven tanto para refrigerar como para calefactar una casa. El aire acondicionado o las neveras son bombas de calor, aunque en este caso no siempre se trate de un aparato reversible.

Pero la gran ventaja de las bombas de calor no es su carácter polivalente; lo que las hace realmente valiosas, y más en los tiempos de crisis que corren, es su gran eficiencia energética. Los técnicos miden la eficiencia mediante el denominado COP, siglas inglesas que quieren decir Coeficient of Performance, es decir, Coeficiente de Rendimiento en castellano. Este coeficiente mide cuánta energía se produce con la energía invertida. Un COP 1 significa que por cada unidad de energía utilizada, se produce una unidad de energía. Un calentador de agua del típico que tenemos en casa para calentar el agua de té es un ejemplo de COP 1, pues la resistencia eléctrica aprovecha la misma energía que consume de la red eléctrica, sin añadir ni perder nada por el camino. Una buena bomba de calor puede tener hasta 5 COP, es decir, que produce cinco veces más energía que la electricidad que consume, gracias a que obtiene esa energía del entorno.

Esto no es ningún misterio. Aunque parezca milagroso, una bomba de calor que esté produciendo calefacción puede extraer calor del exterior aunque la temperatura ambiente sea de 0º, para calentar un edificio cuya temperatura interior es de 20ºC. Esto se debe a que el líquido que se encuentra en el interior del circuito de la bomba está a varios grados bajo cero, por lo que puede absorber calor de un entorno que está menos frío que él.

Conviene recordar que éste es un valor variable que está en función de las condiciones del aparato y de su entorno. Según nuestros estudios, en ciudades representativas y distantes como éstas obtenemos estos COPs promedios en temporada invernal para una vivienda unifamiliar media:

La Coruña = 5,2
Madrid = 4,2
Alicante = 5
Sevilla = 4,8

La bomba mueve el calor de un sitio a otro. Basándose en este principio, podemos 'sacar' el calor de la nevera o de nuestro piso (aire acondicionado). También podemos 'meter' dentro de la casa el calor que absorvemos de la calle, con lo que estaríamos generando calefacción.

Básicamente, se trata de un circuito hidráulico cerrado con un líquido anticongelante en su interior. Se hace circular en líquido por el circuito. Cuando está en la zona cálida, el líquido continúa en estado líquido, y al atravesar el circuito hacia el exterior, se baja su presión mediante una válvula de expansión para que pase al estado gaseoso. Mientras está en la zona fría, el gas, que está a varios grados bajo cero, absorbe el calor el entorno -como dicho, una temperatura baja no es problema para conseguir el calor- y gracias a una propiedad física de los gases, llamada calor latente, el gas es convertido en líquido de nuevo mediante un compresor, cediendo su calor latente, que es aprovechado para calefactar.

Es conveniente recordar que no todas las bombas funcionan igual de bien a bajas temperaturas. Hasta hace poco, no solían instalarse en lugares donde el promedio de la temperatura era inferior a cuatro grados en invierno, ya que bajo ese límite la bomba de calor caía en picado, al congelarse el vapor de agua contenido en el interior del aparato, formando una película de hielo que funcionaba como aislante. Una nueva generación ha superado ese problema instalando un mecanismo que resuelve el problema; este tipo de bombas funcionan en climas muy fríos, conservando su eficiencia hasta los -20ºC.

A pesar de haber resuelto el problema, es cierto que las bombas son más útiles para climas templados. Especialmente porque instalar una bomba reversible proporciona calefacción en invierno y refrigeración en verano.

cliclo inverter

Si tiene pensado adquirir una bomba de calor, se preguntará qué significa la palabra Inverter. Una bomba inverter tiene dos ventajas frente a la que no lo es, -aunque naturalmente también sea más cara-. Estas ventajas se basan en que el compresor tiene una potencia adaptable. Un compresor normal, o se apaga o está encendido, sin términos medios. Un inverter funciona de forma continua, adaptando su potencia a las condiciones del entorno. La ventaja viene, por un lado, del ahorro de electricidad, y por otro, de la mayor confortabilidad, pues no notamos altibajos en la temperatura.